Carta No. 2
Día de la agonía
Para Pa´u pa.
Quisieron los caminos que nos perdiésemos en frutos prohibidos...
Cambiaron las rutas, la verdad no se ha donde iban, controle el sistema de mi vida, pero yacía perdido en la vagancia, como el soldado que busca la paz con la guerra, no por no saber lo que hace, sino por defender lo que no es justo; ave maría, si lo que es injusto termina siendo justo para el bien de la comunidad. Que hediondez se escucho en un grito... ¡La pura podredumbre! no, así no se exige.
Siguieron los saltos, las mejillas dolientes solo eran aliviadas por el ardor de las lagrimas, quien gritó, gritó uno, la moralidad los acompaña cerdos inmundos; hasta aquí el cielo siempre fue claro, gris pero claro, ¡claro! como las heridas que lo desahuciaban, no son nada a lo que sentirán, en ese momento quise tener un verdugo y matarme antes de darles el gusto de matar simbólicamente mis ideales.
Ahora se que nadie quiso el bien, pues de lo contrario, lo contrario estaría cambiado, tanto que no fue fácil como lo decía, ya que los hechos y las consecuencias dejaron que la libertad hiciese mutis, a la democracia impuesta, donde una es ninguna y aguanta con todo, como el caballo, así fui violada para luego ir perdiendo los senos, los ojos, los brazos hasta por último, sentir como me arrancaban el valiente corazón que ya no tenía más que...
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